Archivo de la categoría: ansia por comer

CÓMO CONTROLAR EL APETITO

¿Cómo puedo controlar mi apetito?

Controlar el apetito resulta ser uno de los primeros objetivos que me suelen plantear mis clientes en las sesiones de coaching para adelgazar.

Sienten que deben luchar por controlar su apetito y vencer esa dura batalla.

controlar el apetito

Es normal, tienen la impresión de que el apetito les lleva a comer más de lo que quieren y que eso conduce al aumento de peso. Como resultado se enfrentan a la situación desde la perspectiva de controlar el apetito.

Pero es fácil comprender por qué muchas personas tienen este enfoque.

Se trata de sentir que tienes el control.  

Que vas a conseguir el cuerpo que quieres si simplemente logras controlar tu apetito.

A primera vista controlar el apetito puede parecer una manera más fácil de conseguir la aceptación o aprobación de tu propio cuerpo. Pero no es más que una distracción para no abordar los problemas o inseguridades  más profundas que te hacen sentir que no eres digna de aceptarte a no ser que pierdas peso.

controlar el apetito

Entonces, ¿cuál es el secreto para controlar el apetito?

La respuesta seguramente te sorprenda tanto a como a mis clientes cuando lo escuchan por primera vez:

El secreto no está en tomarte unas pastillas para controlar el apetito. No te voy a vender unas pastillas ni unos polvos para hacer un batido ni la receta de un smoothie mágico. Ya sabes que yo no trabajo así.

controlar el apetito

El secreto está en no hacerlo. No trates de controlarlo.

Controlar significa resistirse y esforzarse.

Eso es agotador y sólo te lleva a frustrarte y colocarte en un lugar de renuncia que no te favorece nada.

Por eso voy a compartir contigo algunas de mis recomendaciones para dejar de controlar tu apetito sin que suponga que vayas a ganar peso:

#1. Acéptalo.

El apetito es natural. No hay nada malo en tener ganas de una comida deliciosa. Es parte de un estilo de vida saludable.

Recuerdo que la primera señal de alarma cuando mi perro estaba enfermo por algo, es que se le quitaba el apetito.

Una vez más escucha tu instinto nutricional y te darás cuenta que tener apetito es una buena señal. No hay nada malo en ello.

#2.Distínguelo.

A lo que la mayoría de las personas tienen miedo no es realmente el apetito en sí, sino el apetito por los alimentos equivocados.

O cuando el apetito se expresa de forma inapropiada y conduce a comer en exceso.

Comienza a comer buscando la calidad y no tanto la cantidad.

Haz la prueba: si de verdad tienes apetito te comerías una manzana, por ejemplo. El hambre no entiende de caprichos.

Una de las primeras señales cuando alguien empieza a cuidarse y quererse durante el proceso es que se vuelve más selectivo respecto a lo que come. Y empieza a preguntarse si lo que va a comer realmente lo hace buscando alimentarse o sencillamente por llenar el estómago con cualquier cosa.

controlar el apetito

#3. Explóralo.

Mis clientes ya saben que desde las primeras sesiones trabajamos en profundidad este punto y los descubrimientos tan interesantes que supone hacerlo.

¿En qué momento tu apetito parece estallar?

¿En qué momento parece disminuir?

¿Hay ciertos alimentos que parecen hacer que te sientas con más hambre o más llena que de costumbre?

¿Es apetito lo que sientes o lo que buscas es devorar esas emociones que sientes en ese momento?

Tu apetito puede ser una ventana a cuestiones más amplias en tu vida y las áreas donde te están pidiendo ser alimentadas con cariño, reconocimiento o atención.

#4.No lo asocies al peso.

Tu apetito no tiene nada que ver con un aumento de peso, si te alimentas con una dieta equilibrada y saludable. Creer que necesitas controlar tu apetito es el tipo de pensamiento que a menudo conduce a un comportamiento boomerang y pasar de no comer casi nada a comer en exceso.

#5. Deja de luchar contra él.

Tener apetito no te hace moralmente inferior o una persona menos digna de respeto. No es el enemigo. Cuando comienzas a criticarte a ti misma, recuerda que hay un cambio positivo que se podría hacer en tu estilo de vida.

Cuanto más te coloques en una situación de lucha o control, más frustrante te resultará.

No se trata de controlar. Se trata de entender y distinguir qué te está pidiendo en realidad tu cuerpo en ese momento.

comer con apetito

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3 TIPOS DE ANTOJOS Y LO QUE SIGNIFICAN

¿Por qué de repente nos entran antojos?

Quiero explicarte los 3 tipos de antojos que he detectado y lo que nos quieren estar diciendo.

Todos hemos experimentado en alguna ocasión las ganas repentinas de comer “algo” en concreto. Aparece como un fogonazo en nuestra cabeza y hasta que no satisfacemos esas ganas no deja de rondarnos por nuestra cabeza.

En el pasado post ya escribí acerca de comer por capricho, y la diferencia que supone respecto a comer para alimentarte.

También ya hemos hablado sobre qué hacer con las irresistibles ganas de comer antojos.

En las sesiones de coaching para adelgazar suele ser habitual que aparezca un tipo de comida en concreto que suponga una debilidad para una cliente en particular. He escuchado de todo: aceitunas, patatas fritas, chocolate, helado, nueces…

antojos de kikos

Yo misma he tenido épocas por las que me daba por comer algo en concreto que me hacía incluso salir de casa a comprarlo si me quedaba sin ello. Si miro atrás puedo acordarme de las pipas, los Cheetos Pandilla, los kikos, y últimamente los panes con pipas.

Es como estar enganchada. Empiezas y no puedes parar.

Así que decidí hacer mi propio experimento la siguiente vez que me apareciesen esos antojos.

¿Qué pasaría si no cedo ante las ganas? ¿Es posible? ¿Podría sobrevivir?

Bueno, me senté en el sofá, miré por la ventana, y accedí a quedarme allí hasta que las ganas hubiesen pasado. ¿Tendría suficiente coraje? Pero cuanto más tiempo pasaba sentada, más fuerte crecía el deseo, y más me convencía de que debía terminar el experimento. Pero me levanté y me puse a hacer otras cosas. Me distraje haciendo unas llamadas que tenía pendientes. Y en algún momento me di cuenta que las ganas se habían pasado y me sentía completamente relajada. Y después de unas cuantas veces más he terminado olvidándome de esos antojos.

Funciona. Te lo digo porque lo han probado mis clientes. Cuando aparecen los antojos no se trata de luchar ni esforzarse, más bien de distraerse con otra cosa y dejarlo pasar. Porque pasa. Termina pasando. Una cliente me llamó hace poco para contarme entusiasmada que cuando le había entrado el ansia por un antojo, salió a la calle y se puso a caminar y caminar hasta que se le pasó. Se sentía satisfecha y fuerte de haberlo conseguido. De haberlo dejado pasar y haber vencido sin luchar.

dejar pasar los antojos

Vamos a desentrañar algunos de los misterios de estos tres tipos de antojos:

#1. Antojos de apoyo.

Un antojo de apoyo se produce cuando el cuerpo demanda instintivamente un alimento.  ¿Alguna vez has notado algunas de las cosas tan peculiares que les da por comer a tu mascota de vez en cuando? Pueden masticar hierba y césped cuando necesitan purgarse, por ejemplo.  Nadie le dice a un perro que coma césped, lo hace por un proceso instintivo mucho más allá de la razón.

Del mismo modo, descubrí que mis antojos que antes te mencionaba tenían un alto contenido en sal. Y esos antojos coincidían cuando tenía la tensión más baja y mi cuerpo de forma instintiva me estaba pidiendo un aporte de sal extra. En este caso mis antojos corresponden a los antojos de apoyo, para elevar la tensión en mi caso.

Por eso te recomiendo dejarte guiar por tu instinto con estos casos de antojos.

El cuerpo pide porque el cuerpo sabe.

#2. Antojos dispersivos.

Un antojo dispersivo son las ganas de un alimento que drena la salud y disminuye nuestra energía. Los efectos de ceder a esos antojos te hacen sentir pesada, agotada y culpable. Nos entran ganas de alimentos que sabemos que no nos convienen: el azúcar, los alimentos fritos y comida basura son algunos ejemplos obvios.

antojos

Así que ¿cómo es posible que nos apetezca algo que en realidad sabemos que es dañino?

Si el cuerpo es tan naturalmente sabio, ¿cómo puede ser tan tonto?

La respuesta está en la naturaleza del deseo. Por eso es tan importante en este caso de antojos identificar el desencadenante.

El anhelo de amor puede convertirse en un intento desesperado por ganar la aprobación de todos los que conocemos. O el afán de realización personal puede convertirse en una obsesión de acumular dinero y prestigio. El cuerpo es engañado buscando aquello que en realidad queremos llenar. Al igual que el corazón puede buscar el amor en los lugares equivocados, también puede hacerlo el cuerpo.

Busca otras maneras de alimentar tus emociones.

#3. Antojos asociativos.

Un antojo asociativo ocurre cuando nos apetece una comida que tiene una asociación  significativa. Por ejemplo, muchas personas me cuentan que al visitar a sus padres o abuelos, de repente les apetecen alimentos que no prueban desde su infancia. Una persona me contaba que cada vez que visita a su abuela le apetecían rosquillas de forma irrefrenable. Si ella no ve a su abuela, ni siquiera se acordaba de las rosquillas…

Este tipo de antojos nos evocan personas, lugares o acontecimientos que nos reconfortan.

antojos asociativos

Por eso los antojos asociativos son a menudo los más difíciles de tratar porque nos permite visitar nuestro pasado, y volver a vivir sentimientos que pueden traer su propio momento especial. La comida y la nostalgia pueden resultar una combinación fascinante.

Puede que al llegar a casa después de un mal día, te venga a la cabeza esa comida que asocias como reconfortante.

Creo que muchas veces cuando recorremos nuestros apegos descubrimos algo más profundo.

Del mismo modo hay algunos alimentos que asociamos a determinados eventos. La tarta a un cumpleaños, las palomitas al cine, el café al levantarnos… No son más que asociaciones  creadas y que ya se encarga la industria alimenticia de que sigamos haciéndolo.

antojos

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¿ESTÁS COMIENDO DEMASIADO DE ALGO BUENO?

¿Estás comiendo demasiado de algo aunque sea “bueno”?

A menudo no consideramos que estemos comiendo demasiado, si lo que estamos comiendo lo catalogamos como “bueno” o que “no engorda”.

comiendo demasiado

Muchas son las personas que al comienzo de las sesiones de coaching para adelgazar me dicen que no entienden por qué no bajan de peso si están comiendo bien. Ahí es cuando yo pregunto a qué se refieren con “comer bien”, y aquí es donde vienen las sorpresas.

Parece como si nos hubiesen instalado un programa en el cerebro para etiquetar la comida como buena/mala o engorda/no engorda, dejando de lado el valor nutricional y la esencia de la propia comida: alimentarnos.

Cuántas veces has terminado la fuente de ensalada no porque aún tengas hambre, sino porque no hay suficiente para las sobras y es una pena tirarlo…

Cuando están comiendo demasiado (y más si es de algo que “engorda”) esos momentos de dejarse llevar pueden llevarte por una pendiente de culpa y hacer que te sientan mal contigo misma.

comiendo demasiado

¿Alguna vez te has encontrado mirando una bolsa vacía de patatas fritas y te han venido estos pensamientos?

“No tengo  fuerza de voluntad”

“¿Por qué no puedo controlarme con la comida?”

Te mereces algo mejor que ésto. Tu cuerpo se merece algo mejor. No importa lo que estés comiendo, tu cuerpo necesita ser tratado con amor y respeto. Respeto significa sintonizar y prestar atención para que puedas escuchar a tu cuerpo cuando dice que ha tenido suficiente.

¡Sí, incluso suficiente ensalada! Ésto significa dirigir tu mente hacia la comida que comes y  prestar atención cuando estás comiendo.

comiendo demasiado

Todo se reduce a la inconsciencia frente a la atención plena.

No estás sintonizando con tu cuerpo durante las comidas si estás comiendo demasiado simplemente porque tiene buen sabor, sin hacer ninguna conexión con el nivel de hambre de tu cuerpo o de las señales que te manda cuando estás saciada.

Si te encuentras asintiendo, aquí traigo algunas propuestas para ayudarte a dejar de seguir comiendo cuando sabes que estás llena.

#1. Coloca tu comida en un plato y siéntate.

Aunque pueda parecer obvio vale la pena recordarlo. La próxima vez sírvete la comida en un solo plato y siéntate. Te sorprenderá lo mejor y más nutrida que te sentirás cuando tu cuerpo reconoce que has comido.

#2. Pregúntate si realmente tienes hambre.

A veces comemos por razones distintas al hambre: estrés, aburrimiento, recompensar… Bebe un poco de agua y analízate un poco: ¿Cuándo fue la última vez que comiste? ¿Estás comiendo por las razones correctas?

#3. Resiste el canto de sirena de la pantalla.

Sé que puede ser tan difícil quitar los ojos de la tablet, la televisión o el teléfono, pero vas  a sentirte tan feliz de haberlo hecho.

#4. Reduce la velocidad y mastica la comida.

Una vez más me doy cuenta de que esto suena bastante obvio, pero cuántas veces te descubres sencillamente tragando. Nuestros cerebros no registran inmediatamente que nuestros estómagos están llenos, así que cuando comemos demasiado rápido estamos  dificultando la capacidad de nuestro cuerpo para comunicarnos que estamos llenos. Masticar es un paso importante en el proceso de la digestión, y si no masticas bien, también es difícil que tu cuerpo pueda absorber todos los nutrientes y la energía de los alimentos que estás comiendo.

Por supuesto, ninguno de nosotros es perfecto. Incluso las personas que más se cuidan de vez en cuando se encuentran a sí mismas comiendo una chocolatina en el coche sin pensarlo. Pero vamos a hacer un compromiso para comer mejor: despacio, con atención plena y conscientemente mientras nos apoyamos en la intuición de nuestro cuerpo.

Nunca vas a ir por el mal camino cuando te estás escuchando.

¿Alguna vez te has encontrado a ti misma comiendo sin pensar, incluso alimentos realmente saludables?

¿Le das a tu cuerpo y comidas la atención que se merecen? Cuéntame en los comentarios.

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CÓMO PARAR DE COMER EN EXCESO

¿Alguien sabe cómo parar de comer en exceso?

¿Sabías que los videos de “cómo hacer” son el tipo de videos más buscados en YouTube? Muchos de nosotros queremos saber cómo-hacer-algo, o cómo solucionar nuestro problema. Nos encantaría saber “cómo hacer para evitar comer en exceso”, los pasos exactos que nos lleven a una buena relación  con la comida.

¿No sería genial si conociéramos el truco que hiciese posible que dejemos de comer en exceso para que no nos asalte el sentimiento: de “Ojalá no hubiera comido eso”?

Imagínate si supiéramos cómo parar de comer en exceso en este preciso momento, al saber que realmente no necesitamos hacerlo. 

comer en exceso

Pero comer en exceso no es algo que podemos arreglar con  ver un vídeo o  haciendo la última dieta. Y para aquellos que han tratado de solucionar el comer en exceso con el autocontrol y fuerza de voluntad, ya  sabrán que ésta tampoco es la solución.

Hay una gran industria por ahí para ayudarnos a resolver el enigma de cómo dejar de comer en exceso. Tenemos píldoras supresoras del apetito, alimentos que se promocionan como el secreto para poner freno al apetito… Pero, ¿funcionan? Claro, tal vez por un día o una semana o dos. Pero negar el apetito no es un método sostenible para la creación de una relación positiva y saludable con la comida, en mi opinión.

Así que la verdadera clave para poner fin al ciclo de comer más de lo que nuestro cuerpo realmente necesita es escuchar lo que nuestro deseo de comer en exceso está diciendo. Pregúntale a tu hambre “, ¿qué necesitas?”

A primera vista, puede parecer que nuestra costumbre de comer en exceso consiste en simplemente decir “Quiero más comida”. Pero cuando ahondamos más, generalmente encontramos que “Quiero más comida” es igual a “quiero más cariño” o “más atención por favor” o “estoy aburrida, no tengo otra cosa mejor que hacer en este momento”. Nuestro hambre aparentemente insaciable es nuestro cuerpo diciendo “Tengo algo que decirte, por favor, presta atención.”

comer en exceso

Escuchar los mensajes más profundos es verdad que es más fácil decirlo que hacerlo. Es una práctica que consiste en reducir la velocidad y sintonizar con nuestro cuerpo. Algo que saben bien mis clientes, porque éstos son algunos de los principios fundamentales en los que trabajamos con el Método Ancla.

Así que en lugar de decir “¿Cómo puedo dejar de comer en exceso?” O “Soy un desastre porque comí de más” , podemos cambiarlo por:

“Estoy aprendiendo a escuchar a mi cuerpo”

“Estoy sintonizando y aprendiendo el lenguaje de mi cuerpo.”

“Estoy empezando a respetar y responder a mis deseos más profundos.”

Nuestro problema de comer en exceso en realidad no es un problema con los alimentos.

Es una cuestión de relación. Entre nosotros mismos, nuestra comida, y nuestro cuerpo. El verdadero secreto de cómo dejar de comer en exceso es ver el hecho de comer en exceso como una puerta a las preocupaciones más profundas. Y la llave de esa puerta, es escuchar a nuestro cuerpo.

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QUÉ HACER CON LAS IRRESISTIBLES GANAS DE COMER ANTOJOS

Entiende por qué te sientes como te sientes cuando te entra el ansia de comer antojos.

Imagínate ésto: has terminado un día duro de trabajo, has acostado por fin a los niños y estás en casa sentada en tu sofá, o bien estás haciendo recados por la calle, y de repente te entra una abrumadora y punzante necesidad de comer. Tienes la temida sensación de un antojo… No te sentirás  bien de nuevo hasta que consigas una bolsa de patatas fritas, una tableta de chocolate, un helado o cualquier otro capricho. Por desgracia hay algo seguro, lo que nos apetece casi nunca es una opción saludable.

antojos

He querido dedicar el post a los antojos porque es algo que se repite a menudo en mis sesiones de coaching:

“A lo largo del día no me cuesta cuidarme ni comer saludable, el problema viene cuando al final del día por fin me relajo. Es mi momento. Y es cuando me entran las ganas de darme un capricho. Pero empiezo y no puedo parar. Y es cuando tiro a la basura todo el esfuerzo que he hecho por cuidarme durante todo el día…”

Así que, ¿por qué son estos antojos nocturnos tan intensos? ¿Y cómo podemos evitar que  dejen de quitarnos nuestras mejores intenciones de cuidarnos?

Nuestros cuerpos necesitan una cierta cantidad de alimento diario, pero es importante ser capaz de distinguir entre el consumo de alimentos por necesidad física y consumir alimentos por algo emocional. Realmente evaluar si tienes hambre o no. Si realmente estás hambrienta, fabuloso, entonces come.

Pero sal de la mentalidad de los antojos.

Averigua si quieres algo crujiente o suave, caliente o frío, picante o dulce. Hay opciones saludables que realmente calman tus antojos. Si quieres algo salado y crujiente, tu mente pasa automáticamente a las patatas fritas, pero piensa en ello, ¿alguna vez una bolsa de patatas fritas te ha dejado satisfecha? Patata procesada, aceite, sal y sin ningún valor nutricional. Opta por verduras crujientes o frutos secos, por ejemplo Si quieres algo cremoso, intenta con el yogur o un aguacate en lugar de helado. Para algo dulce prueba fruta…

Cuando sentimos ganas de comer y anhelamos un alimento específico, no es hambre. El hambre no entiende de antojos.

“Escucha” tu cuerpo porque probablemente signifique que tu organismo tiene deficit en ciertos nutrientes. Si te apetece algo dulce, te está diciendo que necesitas glucosa para ayudar a tu cuerpo a realizar sus funciones y tareas diarias.

Los antojos de sal se producen cuando no tienes los minerales que se encuentran en la sal natural, sin refinar. El potasio, magnesio, y calcio en realidad se eliminan de la sal de mesa en el proceso de refinado. Cuando te apetece algo salado, condimenta tu comida con sal marina o prueba un poco de alga nori. Si te apetece carne, es probable que tengas un poco de deficiencia de hierro en tu dieta. Si te apetece un helado, es probable que necesites un poco más de grasa. En esencia si se te antoja come, pero opta por la versión natural y saludable de aquello por lo que te estás muriendo.

¿Cambia tu humor con lo que comes? Aprende cómo lograr un equilibrio.

Si tienes ganas de comer algo pero no tienes hambre, probablemente estás en busca de llenar una necesidad emocional. Con frecuencia recurres a la comida porque es una solución instantánea y barata. Recuerda que es sólo temporal, y todos tus sentimientos van a precipitarse de vuelta. Si estás sentada en tu escritorio y de repente sientes un antojo, puede que necesites un descanso y tal vez un poco de emoción. Trata de ir a dar un paseo alrededor de tu oficina o entablar una conversación con algún compañero de trabajo. Después de 10 minutos, tu deseo será un recuerdo lejano. Si al final del día empiezas a soñar con un helado… deja el helado en el congelador, levanta el teléfono y llama a alguien con quien te apetezca tener una conversación agradable o divertida. O pídele mimos a tu pareja. Por lo general, cuando queremos algo dulce, es porque necesitamos un poco de placer en nuestras vidas. Date un capricho y regálate un masaje de diez minutos o una manicura, busca una buena novela, toma un largo baño… Cualquier cosa que te haga sentir como una diosa.

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Así que la próxima vez que tengas un antojo, no te sientas como si tu cuerpo te estuviera saboteando, o que tienes que usar la fuerza de voluntad para superarlo. Trata de entender los mensajes que tu cuerpo te está enviando. Cuando aprendas a descifrar tus antojos y escuchar a tu cuerpo, los antojos se convierten en una herramienta muy útil y saludable.

¿Qué te están diciendo tus antojos?

Si estás interesada en mejorar tu propia relación con tu imagen corporal y con la comida, puedes ponerte en contacto conmigo para el programa de 6 sesiones del Método Ancla diseñado para transformar tu relación con la comida.

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